- Los mitos con ajo, perejil, chicle y țuică no evitan la alcoholemia.
- El detector mide alcohol en aire espirado, no olor.
- La prueba mostró lecturas positivas, confirmando presencia de alcohol tras mitos.
- Conducir bajo influencia reduce tiempo de reacción y coordinación, entre otros efectos.
El oficial Tavi Perțea, una de las figuras más apreciadas entre las fuerzas del orden en Rumanía, se ha hecho conocido por su enfoque amable y directo con los conductores. Además de su comportamiento ejemplar y su actitud honesta, ofrece constantemente consejos útiles para todos los conductores, educando al público a través de su canal de YouTube.
En un experimento realizado durante su tiempo libre, el policía de Oradea decidió poner a prueba algunos de los mitos más difundidos en Internet sobre la posibilidad de engañar al dispositivo de alcoholemia. Es importante mencionar que la prueba se realizó estrictamente con fines educativos y de entretenimiento, y no para fomentar comportamientos irresponsables al volante.
Prueba de mitos sobre la alcoholemia policial
El mito del ajo y el perejil
El primer test consistió en beber media copa de vino, seguida de la ingestión de perejil y esperar unos minutos. La teoría sostiene que los aromas fuertes de estas plantas podrían enmascarar la presencia de alcohol. El resultado: el aparato registró de inmediato una alcoholemia de 0,33 mg/L, confirmando la presencia de alcohol en el organismo.
La prueba con chicle mentolado
La segunda prueba consistió en beber una cerveza y luego masticar un chicle con fuerte mentol. La idea detrás de este mito es que la mentolación podría neutralizar el olor a alcohol en la boca. Desafortunadamente para los defensores de esta teoría, el resultado fue nuevamente positivo, ya que el aparato detectó la presencia de alcohol sin dificultad.
La prueba con țuică y ajo
En la última comprobación, realizada en otro día, el policía bebió una copa de țuică y comió ajo. Esta prueba volvió a confirmar la ineficacia de estos trucos populares: el aparato identificó el alcohol, posiblemente incluso registrando un valor mayor al real debido al olor intenso.
Por qué no funcionan estos trucos
Los dispositivos de alcoholemia modernos están diseñados para detectar la concentración de alcohol en el aire espirado, no su olor. El alcohol en la sangre se elimina por los pulmones en proporción directa con su nivel en el organismo, y esa concentración no puede enmascararse por otras sustancias consumidas.
Los trucos con plantas aromáticas, chicle u otras sustancias pueden solo modificar el olor del aliento, pero no influyen en la concentración real de alcohol en el aire espirado. En algunos casos, estas sustancias pueden incluso interferir con el funcionamiento del aparato, provocando lecturas elevadas de forma errónea.
Las consecuencias de conducir bajo la influencia del alcohol
Las consecuencias de conducir bajo la influencia de bebidas alcohólicas son una de las principales causas de accidentes de tráfico graves en Rumanía. Los efectos del alcohol sobre la capacidad de conducir incluyen:
- Reducción del tiempo de reacción
- Afectación de la coordinación motora y visoespacial
- Disminución de la capacidad de concentración
- Alteración de la percepción de distancias y velocidades
- Aumento de la tendencia a tomar riesgos
Las sanciones legales
En Rumanía, las sanciones por conducir bajo la influencia del alcohol son severas:
- Alcoholemia entre 0.40 y 0.80 mg/L: multa y suspensión de la licencia
- Alcoholemia superior a 0.80 mg/L: expediente penal y suspensión de la licencia
- Rechazo a la prueba: sanciones similares a las de alcoholemia alta
Conclusión del especialista
Las pruebas realizadas por el oficial Tavi Perțea demuestran claramente que no existen métodos eficaces para engañar a los dispositivos de alcoholemia. La única forma de evitar problemas legales y, lo más importante, de proteger las vidas propias y de los demás participantes en la carretera es no conducir tras haber consumido bebidas alcohólicas.
Independientemente de la cantidad consumida, ya sea una copa o varias, el alcohol afecta las capacidades necesarias para una conducción segura. Opciones como el transporte público, los servicios de ride-sharing o designar a un conductor que no haya bebido siempre son opciones más seguras y responsables.