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Estudio: conductores de estatus social alto muestran mayor agresividad en el tráfico
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Estudio: conductores de estatus social alto muestran mayor agresividad en el tráfico

26 dic. 2025 · Actualizado: 30 dic. 2025
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Resumen
  • Los propietarios de coches de lujo muestran más agresión al volante.
  • La agresión es mayor cuando interactúan con coches económicos o novatos.
  • El estatus social y señales de destreza determinan la jerarquía al volante.
  • Estudios de Stephens y Groeger muestran que el estatus acelera conductas conflictivas al conducir.

El comportamiento de los conductores en la carretera está fuertemente influenciado por la percepción del estatus social, según estudios especializados. Las investigaciones muestran que los propietarios de vehículos de lujo tienden a manifestar más agresión al volante, especialmente cuando interactúan con coches más económicos o con conductores novatos.

Este artículo resume hallazgos históricos y actuales sobre cómo el estatus social puede acelerar la tendencia a conductas conflictivas al volante, y qué señales, como la percepción de la destreza, influyen en estas dinámicas.

Descubrimientos iniciales de 1968

En 1968, los psicólogos Anthony Doob y APS Fellow Alan E. Gross hicieron una observación notable: los conductores tocaban la bocina mucho más rápido cuando estaban bloqueados detrás de un coche más antiguo y barato, en comparación con situaciones en las que el vehículo de delante era de lujo. Desde entonces, múltiples estudios han confirmado que los conductores de coches caros tienen probabilidades significativamente mayores de comportarse de forma poco civil y agresiva al volante. Una simple observación de la vida diaria confirma esta tendencia - ¿cuántos coches de lujo has visto estacionados en plazas especialmente designadas para personas con discapacidad?

Estatus social y comportamiento al volante

En un estudio más reciente, las investigadoras Amanda N. Stephens de la Monash University y John A. Groeger de la University of Hull identificaron nuevas evidencias que confirman que el estatus social juega un papel crucial en acelerar la predisposición a adoptar comportamientos conflictivos frente a otros conductores. Además de la clase socioeconómica, que puede estimarse a partir de la marca y el modelo del coche, los conductores interpretan señales adicionales para determinar la jerarquía social al volante.

La percepción de la destreza como indicador de estatus

Una señal de este tipo es la percepción de la destreza del conductor. En muchos países, los conductores novatos llevan pegatinas especiales que advierten a los demás ocupantes de la carretera sobre su falta de experiencia. Contrario a la expectativa de que otros conductores serían más pacientes y comprensivos, Stephens y Groeger descubrieron exactamente lo opuesto: los conductores son mucho más propensos a reaccionar con agresión frente a conductores novatos.

“Se parece que los conductores con un estatus social más alto son más susceptibles de ser perdonados si muestran un comportamiento indiscreto que no tiene una causa evidente”, escriben Stephens y Groeger. “En contraste, los conductores que están aprendiendo a conducir son acusados mucho más fácilmente por situaciones y circunstancias que no pueden controlar.”

“En situaciones provocadoras de furia, los conductores con un estatus social más alto se han permitido acercarse peligrosamente y de una manera agresiva a los coches más lentos de enfrente, y este comportamiento ha sido exacerbado en todas las situaciones en las que el coche de delante era un coche de autoescuela”, explican los investigadores.

Metodología de los experimentos

En dos experimentos distintos, los dos investigadores pidieron a los participantes que condujeran por un barrio residencial, siguiendo algunas reglas básicas. A lo largo del experimento, la ira hacia otros conductores apareció cuando el coche del experimento impedía el avance de los demás. A veces, el vehículo de delante conducía terriblemente despacio, obstaculizando a los de atrás para adelantar. Otras veces, existía una razón justificable para que el coche de delante se desplazara despacio, por ejemplo la presencia de un accidente.

Un experimento utilizó un coche barato y destartalado, mientras que el otro utilizó una ambulancia nueva. A lo largo de la conducción, se pidió a los participantes que evaluaran su nivel actual de ira en una escala del 1 al 5. La agresividad del conductor se midió en función del aumento de la velocidad y del comportamiento de tailgating - es decir, conducir muy cerca del coche de delante, una práctica extremadamente peligrosa.

Resultados de los estudios

En ambos experimentos, los conductores informaron haber sentido más ira después de haber estado detrás del coche viejo y destartalado. Los participantes se acercaron mucho tanto a los coches marcados con señales de autoescuela o de novato, como al coche barato, pero mantuvieron una distancia considerable respecto a la ambulancia.

Reacciones fisiológicas medibles

Los participantes mostraron una furia más intensa e incluso una excitación fisiológica medible: la frecuencia cardíaca se monitorizó a lo largo de todo el experimento, cuando el coche que les hacía avanzar despacio parecía ser propiedad de una persona con un estatus social inferior al suyo. Esta respuesta fisiológica confirma que no se trata solo de una percepción subjetiva, sino de respuestas biológicas reales ante las situaciones de estrés provocadas por el tráfico.

Conclusiones

“Los datos de ambos experimentos ofrecen evidencias de que, si bien las circunstancias actuales del tráfico pueden ser suficientes para provocar ira, las particularidades de los conductores que provocan la demora son igual de importantes, si no incluso más, que lo que realmente ocurrió y provoca una conducción más lenta”, concluyen los investigadores.

Estos hallazgos sugieren que los prejuicios relacionados con el estatus social influyen significativamente en el comportamiento al volante, llevando a tratar de forma diferente a los conductores según la percepción del vehículo que conducen o su experiencia al volante. Comprender estos mecanismos psicológicos puede contribuir al desarrollo de estrategias más eficaces de educación vial y a reducir la agresividad en la carretera.

Referencias

Doob, A. N. y Gross, A. E. (1968). El estatus del frustrador como inhibidor de las respuestas al claxon. The Journal of Social Psychology, 76(2), 213-218.

Stephens, A. N. y Groeger, J. A. (2014). Perseguir a los conductores más lentos: el estatus del conductor principal modera la ira y las respuestas conductuales del conductor y exonera la culpa. Transportation Research Part F: Traffic Psychology and Behaviour, 22, 140-149. doi: 10.1016/j.trf.2013.11.005

Sursa foto: https://www.psychologicalscience.org/