- Logan fue elegido tras dos años de proceso interdepartamental por su carácter internacional
- Es fácil de pronunciar en muchos idiomas y recuerda a ‘log in/on’ para la conexión
- Tres etapas: pliego de condiciones, verificación de disponibilidad y decisión por el Comité de Nombres
En Rumania, Logan está presente en millones de vehículos en las carreteras, probablemente el modelo automotriz más común del país. Pero, ¿cuántos de los propietarios de este coche icónico saben realmente de dónde proviene el nombre Logan y qué proceso complejo se llevó a cabo para elegirlo? El exdirector de relaciones públicas de Dacia, Liviu Ion, reveló en una entrevista para pr-romania.ro los secretos detrás de la elección de este nombre, que se ha convertido en sinónimo de accesibilidad y fiabilidad en el sector automotriz.
Origen del nombre Logan
Contrario a las expectativas de muchos romenos, Logan no es un nombre elegido al azar ni inspirado en la cultura local. Liviu Ion explica que la elección del nombre Logan duró dos años, un proceso complejo que involucró a múltiples departamentos y análisis profundos.
El nombre Logan se eligió principalmente por su carácter internacional. “Logan se quedó como denominación porque es un nombre fácil de pronunciar en muchos idiomas y, por tanto, es coherente con el carácter internacional de este modelo”, explica el exdirector de PR.
Asociación con la tecnología moderna
Un aspecto interesante de la elección del nombre es su relación fonética con la terminología tecnológica contemporánea. Fonéticamente, Logan se parece mucho al verbo inglés “to log in/to log on”, que significa conectarse o entrar en un sistema. Este parecido no es casual; sugiere la idea de conexión y acceso, conceptos que encajan perfectamente con la filosofía de un automóvil accesible y práctico.
Familiaridad en la cultura occidental
Logan es, además, un nombre muy familiar y extendido en países como Escocia y Estados Unidos, lo que facilitó la aceptación y la memorización del nombre en los mercados internacionales donde Dacia expandió su presencia.
El proceso complejo para elegir un nombre
Elegir el nombre para un automóvil no es un proceso sencillo, especialmente para un modelo destinado a venderse a nivel global. En el caso de Logan, múltiples departamentos del grupo Dacia estuvieron involucrados:
- Departamento de diseño
- Diseño de producto
- Marketing
- Programas
- Departamento jurídico
- Departamento de PR y comunicación
Las tres etapas del proceso
El proceso de elección del nombre sigue una metodología rigurosa, estructurada en tres etapas distintas:
1. Establecimiento del pliego de condiciones La primera etapa implica definir claramente los objetivos de la denominación. ¿Qué mensaje debe transmitir el nombre? ¿Qué valores debe reflejar? ¿Cuáles son los mercados objetivo?
2. Verificación de la disponibilidad La segunda etapa es quizás la más compleja e implica:
- Verificación de la disponibilidad jurídica (marcas registradas, conflictos de nombres)
- Prueba de la facilidad de pronunciación en diversos idiomas
- Análisis de la coherencia de significados en múltiples culturas e idiomas
3. Decisión final La última etapa implica la toma de decisión por el Comité para Nombres, un órgano de decisión especializado que se reúne cada dos meses para evaluar y aprobar las denominaciones propuestas.
Impacto mediático y éxito del nombre
Las elecciones correctas hechas en el proceso de denominación se han ido justificando con el tiempo. Tras el interés mediático suscitado por la primera presentación del vehículo ante la prensa, el nombre Logan se benefició rápidamente de notoriedad, asociado de inmediato a Dacia y Renault.
Hoy, Logan no es solo el nombre de un modelo: se ha convertido en una marca por sí misma, sinónimo de accesibilidad, practicidad y fiabilidad en Rumania y en muchos otros países donde se comercializa.
Lecciones para la industria automotriz
La historia del nombre Logan demuestra la importancia de un enfoque estratégico y metodológico en la elección de denominaciones para productos automotrices. Un nombre bien elegido puede contribuir de manera significativa al éxito comercial de un modelo, facilitando el reconocimiento, la memorización y la aceptación en los mercados internacionales.
Para Dacia, Logan ha representado no solo un modelo exitoso, sino también una lección valiosa sobre cómo un nombre adecuado puede apoyar la estrategia de expansión internacional de una marca automotriz.