- Los precios de combustibles en Rumanía podrían afectar toda la economía hasta finales de 2022.
- El petróleo podría subir a 175 USD/barrel, llevando a gasolinas a 12-13 lei por litro.
- La crisis está vinculada al conflicto Rusia-Ucrania, sanciones y menor producción rusa.
- Entre 36-39% del precio pagado va al fisco en impuestos.
Rumanía se enfrenta a aumentos significativos de los precios de los combustibles, y los analistas económicos advierten que los efectos se sentirán en toda la economía hasta finales de 2022. La caída del poder adquisitivo provocada por la debilidad de la moneda agrava el problema.
Mientras las autoridades tratan la situación como temporal, los economistas sostienen una visión mucho más preocupante. Los analistas advierten que el mundo se enfrenta a una crisis económica inevitable y que Rumanía parece estar mal preparada para gestionarla. La falta de medidas concretas por parte del gobierno plantea dudas sobre su capacidad de respuesta ante este desafío económico.
Perspectivas del mercado petrolero y su impacto en los precios
El analista económico Adrian Negrescu ofrece una visión inequívoca de la situación: “¿Conoces la fábula de la cigarra y la hormiga? Desafortunadamente, el Estado rumano, en este momento, juega el papel de la cigarra que no piensa en el invierno que se aproxima. En lugar de prepararse para el invierno y para los desafíos económicos, las autoridades cantan de forma política y con un marcado iz de medidas fiscales, continúan debatiéndose en ideas y propuestas, y las medidas de emergencia se retrasan.”
Las estimaciones actuales para el mercado petrolero apuntan a una cotización potencial de 175 dólares por barril, en el marco de la extensión del embargo al petróleo ruso y del mantenimiento de la producción de la OPEP por debajo de la demanda global. Esta evolución podría traducirse en precios en surtidores de 12-13 lei por litro para la gasolina y el diésel en el escenario más pesimista, suficiente para empujar la economía rumana directamente hacia una recesión.
Contexto geopolítico y impacto en el aprovisionamiento
El conflicto entre Rusia y Ucrania, junto con las sanciones sin precedentes impuestas a la Federación Rusa, han generado ondas de choque en la economía global. Rusia, situada en el segundo lugar entre los mayores exportadores mundiales de petróleo, ha visto una caída drástica de la producción y de las exportaciones, con entre 2 y 3 millones de barriles por día afectados, según estimaciones de expertos.
El impacto no se limita solo al mercado del petróleo. La producción industrial ya ha caído un 3%, y el euro se acerca al umbral de 5 lei. La perspectiva de las reservas de gas natural para el invierno siguiente es aún más preocupante, existiendo riesgo de racionamientos, sobre todo en el sector industrial, si Rusia detiene por completo sus suministros, tal como ha hecho ya en Polonia y Hungría.
Componente fiscal del precio del carburante
Un estudio reciente realizado por académicos de Bucarest y Cluj revela una realidad controvertida: entre el 36% y el 39% del precio que paga el consumidor por el combustible va al presupuesto del Estado en forma de impuesto sobre la renta y de impuestos especiales. Esta situación ha recibido críticas duras de la prensa internacional.
La publicación húngara Napi Gazdaság criticó directamente el enfoque de las autoridades rumanas, sugiriendo que los ingresos presupuestarios se priorizan por encima del bienestar de la población. La comparación con otros países de la región es reveladora:
- Hungría ha implementado medidas para fijar un techo a los precios de los combustibles
- Croacia ha congelado los costes de los combustibles
- Polonia ha reducido el IVA de los carburantes a 0%
En contraste, Rumanía justifica la falta de acción por las restricciones impuestas por la Comisión Europea, a pesar de que otros Estados miembros han encontrado soluciones de intervención en el mercado.
Impacto económico a corto y medio plazo
El analista Adrian Negrescu subraya la gravedad de la situación: “Asistimos ya a una fuerte retracción económica, prueba de la caída de la producción industrial en un 3%, del comercio y de la contribución de la industria al PIB. Lamentablemente, ante esta situación, deberíamos adoptar medidas concretas para frenar la inflación y sus efectos negativos.”
Las consecuencias prácticas para la economía incluyen:
- Aumentos sustanciales de precios en el sector alimentario
- Subidas de tarifas en el ámbito de los servicios
- Disminución de la competitividad en el comercio
- Reducción del poder adquisitivo de la población
- Mayor riesgo de recesión económica
Evolución reciente de los precios en el surtidor
En junio de 2022, la gasolina superó el umbral de 9 lei por litro en las estaciones del país. Aunque existieron periodos cortos de caída de precios, la tendencia general sigue al alza, en un contexto de volatilidad de los mercados internacionales y de presiones fiscales internas.
La falta de respuesta de las autoridades para reducir impuestos y tasas mantiene la presión sobre los consumidores. Esta aproximación parece priorizar los ingresos presupuestarios a corto plazo en detrimento de la estabilidad económica a largo plazo.
Conclusiones y perspectivas
La situación actual de los precios de los combustibles en Rumanía refleja una convergencia de factores geopolíticos, económicos y de política fiscal. En ausencia de medidas concretas de alivio, las perspectivas para el resto de 2022 y para 2023 siguen siendo preocupantes, con efectos en cascada sobre toda la economía.
Comparada con otros países de la región que han implementado medidas de protección al consumidor, Rumanía permanece en una posición vulnerable, corriendo el riesgo de transformar una crisis temporal en un choque económico prolongado.